4 formas de hacer que tus palabras importen más

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Nuestras palabras importan. Tienen el poder de cambiar de opinión, de cambiarte a ti e incluso de cambiar el mundo. Pueden construir y animar o derribar y enconarse. El autor Zig Ziglar dijo una vez: “Hay poder en las palabras. Lo que dices es lo que obtienes”.

Así que debemos prestar atención al consejo de esta cita anónima: «Asegúrate de probar tus palabras antes de escupirlas». Cuando entendemos que nuestras palabras tienen poder y que importan, las aprovechamos al máximo. Aquí hay 4 formas de hacer que tus palabras importen más.

1. Sé humilde.

La humildad trae paciencia con tus palabras. Si eres humilde, a menudo es más probable que hables menos y con delicadeza. Por ejemplo, ser humilde en una discusión significa que no te enojas, hablas más alto o hablas más porque no estás de acuerdo con alguien. En cambio, usas menos palabras y buscas entender el lado de la otra persona. Si constantemente piensas en los demás más que en ti mismo en una conversación, la gente notará que te importa, así que cuando hables, tus palabras tendrán más peso.

2. Saber escuchar.

La buena comunicación depende completamente de lo bien que escuches. Lamentablemente, en lugar de escuchar, muchos de nosotros hablamos, especialmente cuando no estamos de acuerdo con alguien. Cuando me equivoco, mi tendencia natural es hablar más. Intentamos ganar o salirnos con la nuestra en una conversación. Pero solo hace que el problema sea más grande. Cuanto más hablamos, nuestras palabras comienzan a importar cada vez menos. Pero si escuchas bien, tus palabras significarán más.

3. Pasa tiempo.

Muchos descubren que sus palabras no le importan a los demás porque no invierten el tiempo que se necesita para construir una relación. No importa cuán ocupado esté, no considere los encuentros con otras personas como distracciones. Véalos como oportunidades para conectarse. Vea el valor inherente en cada persona y cada conversación. Tus palabras comenzarán a importar más cuando dediques tu tiempo y atención a los demás. Cuando valoras a otras personas, es más probable que valoren tus palabras.

4. Complacer a Dios.

Nuestras palabras deben alinearse con la Palabra de Dios. Nuestras palabras deben agradarle. Y cuando agradan a Dios, agradarán a los demás. Entonces, siempre debemos hacernos preguntas: ¿estoy hablando en verdad? ¿Estoy hablando con amor? ¿Estoy hablando para construir? ¿Estoy hablando pensando en los mejores intereses de la otra persona?

¿Qué palabras te han importado más y qué impacto ha tenido esa persona en tu vida? Comparte en un comentario a continuación.

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